Industria frutícola chilena proyecta un 2026 de crecimiento, con optimismo moderado y fuertes desafíos estructurales
Con el inicio de un nuevo año, la industria frutícola chilena comienza a delinear sus proyecciones para 2026. El contexto está marcado por señales alentadoras en materia productiva, pero también por desafíos estructurales que condicionan su competitividad.
Portalfruticola.com conversó con el presidente de la Federación de Productores de Frutas de Chile (Fedefruta), Víctor Catán, y el presidente de Frutas de Chile, Iván Marambio, quienes coincidieron en una mirada optimista, aunque cautelosa, respecto del futuro del sector.
“Proyectamos un 2026 con crecimiento productivo en varias especies clave de la fruticultura nacional. De no mediar eventos climáticos adversos, el presente año podría marcar un nuevo hito para la industria”, afirmó Catán.
El líder de Fedefruta destacó el desempeño de la cereza, principal motor exportador del sector, cuya producción podría superar los 140 millones de cajas, impulsada por nuevas hectáreas que entran en etapa productiva.
No obstante, el ejecutivo advirtió que no todas las especies siguen la misma tendencia. Tanto la uva de mesa como la manzana continuarían mostrando una baja sostenida, reflejo de ajustes estructurales y cambios en la competitividad de estos cultivos.
Uno de los segmentos con mejores perspectivas es el de los frutos secos, especialmente la avellana. Este cultivo presenta resultados atractivos en términos productivos y comerciales, además de una superficie plantada en constante expansión.
Para Catán, se suman señales positivas en los arándanos, “especie que comienza a mostrar una recuperación tras años complejos, gracias a la renovación varietal, mejoras en la calidad y un mayor reconocimiento del sabor chileno en los mercados internacionales”.
En el ámbito de los procesados, Catán indicó que se trata de un mercado más consolidado, con expectativas de recuperación de los precios. Este escenario entrega mayor estabilidad a los productores vinculados a este segmento.
Ejes gremiales para 2026
En este nuevo año, los gremios continúan trabajando en los ejes estratégicos del sector, entre ellos el fortalecimiento del resguardo fitosanitario.
En ese sentido, Marambio fue claro al mencionar la preocupación por el contrabando de frutas y verduras, fenómeno que implica riesgos sanitarios y comerciales. Frente a este desafío, el gremio impulsa medidas como el refuerzo de controles fronterizos, el fortalecimiento de las barreras sanitarias y el aumento de sanciones.
Al respecto, Catán valoró el avance de un proyecto de ley que busca penalizar con mayor severidad el ingreso ilegal de material vegetal, lo que representa una amenaza directa al patrimonio sanitario del país.
Otro tema que el ejecutivo de Fedefruta calificó como prioritario es la seguridad rural.
“La delincuencia ha llegado con fuerza al mundo rural, con bandas altamente violentas, y eso ha significado incluso la pérdida de vidas humanas”, advirtió. Catán enfatizó que esta problemática debe ocupar un lugar central en la agenda del próximo gobierno.
En materia de comercio internacional, ambos dirigentes expresaron su preocupación por los aranceles impuestos por Estados Unidos, los que han afectado de manera significativa a especies como los cítricos y la uva de mesa.
Marambio explicó que los aranceles han afectado la competitividad de las exportaciones chilenas, un tema que siguen monitoreando de cerca. “A ello se suma la continuidad y el fortalecimiento del Systems Approach, fundamental para mantener estándares y condiciones que favorezcan el comercio exterior de la fruta”.
Otro de los ejes que señaló el representante de Frutas de Chile va en línea con el tratado con India, mercado que Frutas de Chile considera estratégico por su enorme potencial de crecimiento, acotó Marambio.
Asimismo, Catán apuntó a la necesidad de fortalecer al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), institución que, según indicó, ha recibido crecientes responsabilidades sin contar con los recursos ni la estructura adecuada. Desde Fedefruta impulsarán gestiones legislativas para que parte de los ingresos que pagan los agricultores por los servicios del SAG se reinviertan directamente en el organismo, con el objetivo de mejorar la eficiencia y la calidad de la atención.
Marambio reforzó este punto e indicó que el fortalecimiento del SAG es uno de los ejes transversales para su organización durante este año.
“Tiene que ver con las acciones que realiza el SAG, con su financiamiento y con asegurar que cuente con las herramientas necesarias para cumplir su rol”, señaló, agregando que estas prioridades ya han sido presentadas al equipo del gobierno entrante que asumirá el poder durante los primeros meses del año.
Crecimiento con calidad
En cuanto a las proyecciones, el presidente de Frutas de Chile se mostró confiado en el desempeño del sector, destacando que las estadísticas evidencian un crecimiento sostenido de los volúmenes exportados. Sin embargo, enfatizó que el gran desafío es crecer manteniendo altos estándares de calidad.
Otro de los desafíos pendientes es la gestión del agua: la lentitud en la tramitación de derechos y cambios de captación, la falta de infraestructura hídrica —especialmente embalses en ríos clave de la zona central— y la urgencia de avanzar en tecnología y agilización de proyectos.
“No hacer nada es lo más caro que hay”, enfatizó Catán.
Finalmente, el presidente de Fedefruta llamó a una mayor valoración del rol estratégico de la agricultura en Chile, destacando su importancia económica, social, laboral y territorial. Asimismo, subrayó la deuda pendiente con la agricultura familiar campesina y los pequeños productores.
“La industria ha sido resiliente y ha hecho un esfuerzo titánico. Con políticas públicas adecuadas podríamos hacerlo mucho mejor y no seguir siendo superados por países vecinos como Perú, donde existe una planificación de largo plazo”, concluyó.
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