Chile: Los abusos que enfrentan los productores agrícolas

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Chile: Los abusos que enfrentan los productores agrícolas

Lentitud en el traspaso de las alzas de precio, disparidad en tomas de muestras, no informar los valores a pagar y acuerdos colusorios entre grandes compañías, son algunas de las denuncias de productores y gremialistas. 

 

“Efectivamente hay rubros que, por lo concretado de los compradores o poco número de actores, muchos de ellos no funcionan con la transparencia suficiente en una igualdad de condiciones para negociar precios y características de sus productos”, reconoció recientemente en entrevista con Estrategia el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, a propósito de la creación de una fiscalía especializada en el sector. 

Y es que en toda la cadena de comercialización, desde que se produce el producto agrícola, hasta que llega al  consumidor, hay una serie de prácticas que el actual Gobierno espera erradicar por completo. 

“Apoyamos plenamente la intención del ministro de transparentar los mercados”, indicó el secretario general de la Sociedad de Fomento Agrícola de Temuco, Andreas Köbrich. 

“Este país está enfermo de poca competencia”, afirmó a su vez el presidente del Consorcio Agrícola del Sur, Fernando Serrano. “Hoy están haciendo uso y abuso de la economía de libre mercado”. 

En el boletín de política agraria, correspondiente a mayo,  publicado por la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa), se señala, entre otros aspectos, que “seremos rigurosos en combatir la colusión, especialmente respecto de aquellos productos agrícolas en que existen pocos poderes compradores (tales como leche, trigo, arroz, maíz, uvas viníferas, etc.). Así, entidades como Cotrisa, actuarán en el mercado de los granos y de los cereales en forma oportuna, con efectividad y rapidez, cada vez que los poderes compradores abusen en la fijación de los precios”. 

Trigo 

 De acuerdo a Andreas Köbrich, este año, tras las lluvias, “el rubro industrial de la zona central no ha estado a la altura de los problemas del sector triguero. Funcionaron a un turno, cuando podrían haberlo hecho a tres para darle mayor velocidad a los secadores y la recepción de trigos”. Es así como “hoy están comprando un trigo a muy bajo precio, pero que igual va a molienda y que ellos mezclan con otro y eso es lo que está transformándose en harina y llega a la industria panadera”. Ello, pese a que “en el mercado internacional han subido más de un 30% todos los trigos por la sequía que afecta a Rusia”. 

Junto con la lentitud en el traspaso de precios, otra de las problemáticas de este sector es “la disparidad que hay en la toma de muestra. Es común en una misma partida, un mismo camión, que en un molino da un cierto nivel de gluten y en otro da una cifra diferente”.

Además “tenemos serias dudas en relación a los trigos que son importados, porque nadie los registra. El SAG sólo revisa si vienen objetos extraños o enfermedades, pero no la calidad, y en aduanas se puede ver que están trayendo un producto clase 2, es decir, de segunda categoría”.

“El ministro quiere que Cotrisa sea un poder de compra, lo cual es excelente porque la agricultura familiar campesina está a un nivel de desprotección dramático, porque no tiene poder negociador y tienen solamente las de perder”, afirmó. 

Verduras y Hortalizas 

 Dado que estos productos son perecibles “y el poder de negociación de quienes somos agricultores es bajo, la situación es: o nos compran al precio que las empresas (industriales) están dispuestas a pagar o nos sentamos a esperar que la producción se pudra”, indicó un actor del sector. 

Esto también sucede a nivel de ferias, donde, “muchas veces ni se pagan impuestos y, por supuesto, que el agricultor no recibe lo justo. No sucede lo mismo, por ejemplo, en el mercado de la carne, que está regulado y es transparente”. 

“Una alta concentración de los compradores, junto a una oferta inelástica de los productos, constituyen el paisaje ideal para ejercer poder de mercado”, mencionó un conocido productor y exportador. 

Además, “cada vez que hay heladas u otro factor que baje la producción, se pone en marcha la ley de oferta y demanda pero en contra de los productores, porque las cadenas de supermercados buscan altas cantidades para hacer economía de escala y venden al doble aprovechando la escasez”. 

Frutas

 De acuerdo a Fernando Serrano, en la cadena de comercialización de las frutas “estamos en el año 1850, sólo hemos transformado los carretones en camiones porque no es un mercado transparente para el pequeño agricultor”. Además, por ser productos perecibles, sucede algo similar al caso de las verduras.

Otro de los problemas que denuncian agricultores es el ingreso ilegal de productos “eludiendo los controles. Eso, además de ser competencia desleal, es perjudicial para el sector, pues no sabemos si vienen con pestes o enfermedades”.

Asimismo, en el campo de los berries “gran parte de los productores no cuenta con una cadena de frío para mantenerlos, a la espera de vender su producción a las empresas. Por esto, a veces sucede que los pallets de fruta no llegan en las condiciones que el comprador espera y en ese caso, si la factura no está hecha, devuelven el producto o lo compran a precios que sólo sirven para pagar los insumos. Además, las grandes empresas no informan el precio que van a pagar, sino sólo al momento de recibir el producto. “Si no aceptamos, nos tenemos que comer la fruta”.

 Vino

 De acuerdo a los productores, se debe producir la comunicación entre las empresas viñateras y productores de uva para competir en el mercado.

De acuerdo a empresarios del sector, el problema radica en “la técnica de negociación del poder comprador”. Esto conlleva a “una suerte de acuerdo horizontal de precios entre los demandantes, donde un actor fija el precio y el resto adhiere al mismo y en condiciones similares”. Ello, indican, lleva a la falta de transparencia en la determinación del precio.

Por ello señalan que la solución debiera pasar por una lista pública de los precios a pagar por cada comprador, con una variación en función del valle y calidad.

Sin embargo, las empresas han negado tajantemente la existencia de colusión en el mercado chileno vitivinícola. Recientemente Aurelio Montes del Campo, hijo del empresario Aurelio Montes Baseden, socio de la Viña Montes, indicó que “cada año hay fluctuaciones de precios, hecho que depende básicamente de cómo está el mercado internacional. Eso no es una colusión en perjuicio del productor”. 

Leche

La comercialización de leche "no está funcionando de manera transparente", indicó el presidente de Fedeleche, Dieter Konow. Aseguró que la industria procesadora se demora en reflejar las alzas de precios en el mercado internacional a nivel interno, “lo que no sucede cuando hay una caída, la que se traspasa con agilidad”.

A la denuncia se sumó el presidente de la SNA, Luis Mayol,  quien abogó por una mejoría en los precios. Por su parte, el ministro de Agricultura, José Antonio Galilea, ha dejado de manifiesto su apoyo al sector e interés por mejorar la competitividad y se refirió a la necesidad de concretar el proyecto de ley para regular las transacciones comerciales agropecuarias.

Por ello, según Konow, “urge perfeccionar la transparencia en el mercado interno, para dar más estabilidad al sector y poder efectuar las inversiones necesarias en un ambiente más estable”.

El sector lácteo, es decir, la relación entre productor y comprador, evidencia problemas desde 2003, cuando en un histórico encuentro de la cadena láctea –en Punta de Tralca– se acordó buscar un mecanismo para desarrollar las variables que determinan el precio a pagar.

Fuente: Estrategia

Portal Fruticola

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