El plan de acción de la sequía en Chile, 11 meses después

22 Marzo 2016

Por Luis Gurovich, Presidente del Directorio de Agryd, Asociación Gremial de Riego y Drenaje de Chile.

Luis_Gurovich_1El miércoles 25 de marzo de 2015, el Gobierno chileno comprometió una inversión de USD 169 millones durante el año 2015, para hacer frente a la situación crítica de la sequía, que se inició en el año 2007 y continúa agravándose hasta hoy, como resultado del proceso de cambio climático global. Al anunciar los detalles del plan de acción, la Presidenta Michelle Bachelet dijo que el dinero sería invertido en 2015, destinándose estos recursos al acceso a fuentes de agua subterránea, a la construcción y el mejoramiento de los canales y de los sistemas de riego.

«Ante esta situación crítica, no hay más remedio que asumir que la falta de recursos hídricos es una realidad que está aquí para quedarse y que pone en riesgo el desarrollo de las regiones importantes de nuestro país», dijo la Presidenta Bachelet en un discurso televisado. Además de las pérdidas a la agricultura, la sequía, que comenzó en 2007, ha impactado en la industria minera del país, la intensificación de los incendios forestales y restricciones en la disponibilidad hídrica para el consumo humano. En total, 238 comunas, de las 350 existentes, han sido declaradas como Zonas de Emergencia Agrícola.

En el mediano plazo, a pequeña escala, el gobierno dijo que la construcción de plantas de desalinización y presas para aumentar el suministro de agua potable era un aspecto que se estaba considerando en estudios técnicos y económicos, por parte del Gobierno. La Presidenta Bachelet hizo un llamado a todos los ciudadanos a desempeñar su papel en la lucha contra la sequía, diciendo, «este esfuerzo no puede ser solo por parte del Gobierno. Se requiere un compromiso por parte de todos y cada uno de nosotros, los ciudadanos y el sector privado. Es una tarea para todo el país y forma parte de nuestro compromiso con las nuevas generaciones».

El impacto de la sequía sobre la producción frutícola es inmenso: miles de hectáreas de huertos y parronales han debido ser abandonadas en las III y IV Regiones del país, cuyos aportes a la industria de exportación en el pasado inmediato fueron importantes, no solo por la productividad de esas plantaciones, como por su calidad y su fecha de cosecha y de llegada a los mercados mundiales consumidores de fruta en el Hemisferio Norte. La sequía ha determinado también la necesidad de imponer restricciones de riego en todos los rubros agrícolas, para tratar de favorecer el riego de los huertos frutales, desde la V a la IX Regiones; a pesar de esta estrategia de asignación del agua escasa de acuerdo a la rentabilidad de los cultivos agrícolas, muchos huertos debieron estar sometidos a regímenes de riego deficitario, resultantes en una significativa reducción en su productividad, calibre de la fruta y vida de post-cosecha, que combinadas, han impactado severamente la rentabilidad de nuestra industria frutícola, incluyendo su dimensión social de generación de puestos de trabajo en el campo.

Al finalizar la temporada de cosecha 2015 – 2016, sería importante evaluar cuantitativamente el impacto real del Plan de Acción de la Sequía comprometido por el Gobierno, y de la contraparte realizada por el sector productivo agrícola, para definir la necesidad de disponer de recursos adicionales durante 2016, en caso que las condiciones de sequía persistan o se agudicen. Esta evaluación requiere la participación de las entidades públicas que canalizaron las inversiones efectivas del Plan de Acción en la actividad agrícola, como la CNR, el INDAP y el MOP, y de las organizaciones de regantes (Asociaciones de Canalistas y Comunidades de Agua), así como de las organizaciones gremiales al interior de la industria frutícola, ya sea por rubros o por regiones, y también de la industria del riego agrícola, representada por la AGRyD.

Una mesa redonda con todos estos participantes podría realizar rápidamente la evaluación propuesta y proponer una estrategia para enfrentar la próxima temporada: la industria frutícola es demasiado importante para el país y la situación de sequía requiere enfrentarse con programas proactivos concretos y adecuadamente financiados, para evitar un deterioro mayor de ésta, por la falta de recursos hídricos. Espacios de convergencia para estas acciones de evaluación y programación pueden ser potenciados a través del PortalFrutícola y su éxito depende del impulso de quienes asuman el liderazgo de su coordinación y de la voluntad mancomunada como país para la indispensable adaptación de la industria frutícola a una realidad que ha llegado para quedarse entre nosotros: la sequía.

www.portalfruticola.com

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