El polen podría sembrar nubes: nueva relación entre plantas y atmósfera

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El polen podría sembrar nubes: nueva relación entre plantas y atmósfera

Un nuevo estudio de la Universidad de Michigan y la Universidad de Texas A&M reveló que los granos de polen también pueden sembrar nubes.

Crédito de la imagen: José Xu, Comunicaciones y Marketing, Michigan Engineering

Crédito de la imagen: José Xu, Comunicaciones y Marketing, Michigan Engineering

Si bien el trabajo principal del polen es ayudar a sembrar la próxima generación de árboles y plantas, los hallazgos de la investigación demuestran que estas cápsulas de material genético llevadas por el viento pueden tener un efecto en el clima del planeta, informó la Universidad de Michigan.

Con lo anterior se daría una nueva relación entre plantas y atmósfera.

La nota emitida por la Universidad de Michigan indica que el polen ha sido ampliamente ignorado por los científicos que estudian los aerosoles en la atmósfera, partículas suspendidas en el aire que dispersan la luz y calor, y que juegan un papel en la formación de la nubes.

“Se pensaba que los granos eran demasiado grandes para ser importantes en el sistema climático, demasiado grandes para formar nubes o interactuar con la radiación del sol”, señaló Allison Steiner, profesora asociada de Ciencias Atmosféricas, Oceánicas y Espaciales en la Universidad de Michigan.

“Y también las partículas grandes no duran en la atmósfera. Ellas tienden a sedimentarse con relativa rapidez”, agregó.

Pero Steiner y sus colegas decidieron ir más allá, recurriendo a los conocimientos que hay del polen y las alergias.

“Cuando estábamos buscando en los estudios de alergia descubrimos que es bien conocido que el polen puede dividirse en pequeñas piezas y desencadenar una respuesta alérgica”, dijo Steiner.

Así, la existencia de granos más pequeños podría tener grandes implicaciones, por ello el equipo se dispuso a ver si la humedad podría causar que las piezas se rompiesen.

“Lo que encontramos es cuando el polen se moja, puede romperse muy fácilmente en cuestión de segundos o minutos y generar una gran cantidad de partículas más pequeñas que pueden actuar como núcleos de condensación de nubes, o como colectores de agua”, dijo Steiner.

En un experimento de laboratorio -en la Universidad de Texas A & M- los investigadores probaron el polen de roble, pacana, abedules, cedros y pinos, así como la ambrosía, las fuentes más comunes de polen impulsadas por el viento en EE.UU.

Según lo informado, los científicos empaparon dos gramos de cada fuente en agua pura durante una hora. Utilizando un atomizador para hacer un spray de los fragmentos de polen húmedos, enviaron el aerosol en una cámara de niebla. El equipo encontró que tres tamaños diferentes -50, 100 y 200 nanómetros- de los seis tipos de granos empezaron a tirar de la humedad y formar nubes.

“Las muestras que entran en la cámara de niebla están expuestas a condiciones de humedad representativas de la humedad relativa que se encuentra en la atmósfera”, explicó Sarah Brooks, profesora de Ciencias Atmosféricas en la Texas A&M, en la nota emitida por la institución.

“Si una muestra es un activador de nube efectivo, las gotas crecen rápidamente en los fragmentos de la muestra, formando grandes gotas de las nubes”, acotó.

Hay que señalar que las gotas de nube son 10 veces más grandes que los fragmentos de polen y los investigadores utilizaron un contador de partículas óptico para contarlas mientras salían de la cámara de niebla.

Para confirmar los resultados, los científicos observaron las muestras bajo un microscopio electrónico de barrido, donde vieron que los granos que habían comenzado con alrededor de 20 a 50 micrómetros de tamaño se habían reducido a un tamaño nanométrico dentro del rango que puede conducir a la formación de nubes.

“Lo que ocurre en las nubes es una de las grandes incertidumbres en los modelos climáticos en este momento”, dijo Steiner.

“Una de las cosas que estamos tratando de entender es cómo los aerosoles naturales influyen en la cobertura de nubes y precipitación en nuestros días y el clima futuro”, añadió.

Ahora, los científicos planean llevar a cabo estudios similares en el campo.

“Es posible que cuando los árboles emiten polen, que hace que las nubes se formen, que a su vez hace que llueva y la lluvia alimenta de nuevo a los árboles, se puede influir en todo el ciclo de crecimiento de la planta", dijo Steiner

Las conclusiones del estudio se encuentran publicadas en el documento titulado “Pollen as atmospheric cloud condensation nuclei” [“El polen como núcleo de condensación de nubes atmosféricas”].

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