Enarenados: Técnica de producción en arena y en cenizas volcánicas.

09 Agosto 2017

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La plantación de viñedo en La Geria, situada entre los municipios de Yaiza y Tías, en las Islas Canarias, se trata de un singular paraje volcánico en las inmediaciones del Parque Nacional de Timanfaya con el que limita al oeste. El sistema de cultivo desarrollado a partir de las erupciones volcánicas producidas entre los años 1730 – 1736, en su franja sudoeste, las cuales conformaron un nuevo paisaje en la isla que cubrió una tercera parte de su superficie. Como consecuencia de estas erupciones gran parte de los terrenos más fértiles de la isla quedaron cubiertos por lavas, escorias y cenizas volcánicas, lapilli (picón), que produjeron una gran pérdida de suelo agrícola. Estas capas de cenizas volcánicas tienen la capacidad de retener la humedad atmosférica (sereno o rocío), y protege las plantas del sol, además de evitar las malas hierbas.

Es aquí donde el enarenado natural fruto de las erupciones es más profundo y alcanza los cuatro y cinco metros, por lo que debe ser mayor la profundidad de los hoyos, la separación entre las cepas y la altura de los muros de piedra. Es en esta vega que se desarrolló por primera vez el método de cultivo propio de los viñedos de Lanzarote, que se considera único en el mundo. La plantación de viñedo en Masdache situada en el centro de la isla y al norte de La Geria, es el área más extensa de cultivo. Comprende los viñedos de las poblaciones de Tías, Masdache, San Bartolomé y Tinajo. El enarenado natural es algo menos grueso y suele alcanzar entre medio metro y un metro, con unos dos metros de distancia entre cepas. Las condiciones higrométricas son menos favorables que otras zonas de cultivo de viñedos.

¿QUÉ ES UN ENARENADO?

El enarenado o arenado consiste en la colocación de una capa de lapilli (picón) o ceniza volcánica, de un espesor variable entre 10 a 12 cm, sobre el terreno que se desea cultivar La gran porosidad del picón y su carácter higroscópico, le permite retener la humedad del medio a través de unas huecos pequeños en interior de los gránulos de roca que facilitan el paso del agua condensada o precipitada durante la noche, ayuda a paliar la falta de agua en zonas áridas con baja precipitación a largo del año. A la vez, el picón evita la evaporación, ya que esta capa de rocas pequeñas aísla el suelo del ambiente impidiendo que la humedad se escape por evaporación hacia la atmósfera. Además, el picón facilita el efecto geológico denominado “mulching”, que consiste en que la capa de picón hace de colchón aislante para la temperatura.

Es capaz durante el día de captar la radiación solar y elevar la temperatura del suelo, sin embargo, por la noche no pierde la radiación atmosférica terrestre y así el suelo se mantiene a una temperatura siempre por encima de la ambiental. Otra de las ventajas de la capa de pichón es que protege al suelo tanto de la erosión eólica como de las lluvias intensas. El sistema de agricultura de enarenados se comenzó a utilizar en Lanzarote tras las sucesivas erupciones volcánicas entre 1730 a 1736, que destruyeron gran parte de las tierras agrícolas cubriendo con un extenso manto de cenizas volcánicas numerosas áreas de cultivo.

El escritor británico George Glas, describió la orografía de Lanzarote y Fuerteventura en el siglo XVIII, recogió en sus escritos como las tierras se volvían fértiles tras las erupciones. Definición según texto de la Guía de Fuerteventura de Carlos González (febrero 2012). “Hasta los últimos treinta años Lanzarote no producía vino, hasta que un volcán erupcionó y cubrió muchos campos con polvo pequeño y piedra pómez, lo cual mejoró el suelo hasta tal grado, que las parras que se han plantado aquí dan uvas”.

DEFINICIONES METEOROLÓGICAS RELACIONADAS CON LAS PRECIPITACIONES OCULTAS

El rocío es un fenómeno meteorológico en el que la humedad del aire se condensa en forma de gotas por la disminución brusca de la temperatura, o el contacto con superficies frías. Se habla de rocío en general cuando se trata de condensación sobre una superficie, usualmente sobre la cubierta vegetal del suelo. Una de las formas de producción de rocío tiene que ver con el enfriamiento nocturno del suelo (y de la capa de aire adyacente) debido a la pérdida neta de energía por emisión de radiación infrarroja. Esta pérdida de energía es mayor en noches despejadas y frías La niebla es una nube estratiforme en contacto con el suelo o a poca altura que envuelve al observador y reduce la visibilidad a menos de mil metros. Si la niebla es más tenue y la visibilidad horizontal está comprendida entre uno y dos kilómetros, el fenómeno se denomina neblina. El proceso de formación de la niebla es muy simple pues se forma cuando el vapor de agua se condensa, ya sea por enfriamiento o por aporte de humedad a la masa de aire. La disipación de la niebla se verifica por un proceso inverso, es decir, por calentamiento de la masa de aire o porque ésta pierde humedad.

En general, se denomina niebla cuando se trata de la condensación de la humedad del aire pero todavía en suspensión, en forma de gotas de agua y estas gotas de agua no son lo suficientemente grandes como para que la fuerza de la gravedad terrestre las haga precipitarse, como es el caso de la lluvia. Niebla de radiación: ocurre tras la puesta del sol, cuando el suelo pierde calor a través de la emisión de radiación infrarroja en una noche sin nubes (de estar presentes, las nubes evitarían que el calor escape al espacio). Entonces, el suelo enfriado produce condensación en el aire cercano al suelo. Niebla de advección o nieblas orográficas sucede cuando masas de aire caliente cargadas de humedad pasan sobre suelos fríos, lo cual hace enfriar el aire mismo aumentando la humedad relativa y provocando finalmente la condensación. Este fenómeno es común en las cumbres de laderas inclinadas cuando el aire húmedo del océano es obligado a ascender sobre ellas, en cotas elevadas se forman nubosidad por efectos orográficos

Enarenados, huertas limpias en la carretera de Mozaga a San Bartolomé. La superficie agraria recibe escasas precipitaciones verticales u ocultas anuales. A pesar de los infortunios meteorológicos, el tenaz agricultor lanzaroteño se arriesga a cultivar esta fértil y sedienta tierra.

ENARENADOS NATURALES

Se localizan en zonas próximas a los volcanes recientes, donde la lapilli recubre el suelo vegetal preexistente. El hecho de que el espesor de la ceniza sea muy variable dificulta los cultivos, siendo necesario un espesor que oscile entre los 0,2 y los 2 metros. Los cultivos que pueden acoger estos enarenados deben disponer de un sistema radicular profundo que les permita atravesar la capa de lapilli. Por ello el cultivo dominante suele ser la vid y, en menor medida, la higuera y otros frutales. La preparación del terreno de cultivo consiste en la apertura de hoyos o calderas de 1,25 m de profundidad, hasta llegar al paleosuelo. En el fondo se planta una viña o árbol frutal. Una hectárea de enarenado puede acoger entre 250 y 300 plantas. Los hoyos o calderas se protegen con pequeños muros de piedra que se sitúan perpendiculares a la dirección de los vientos dominantes. De esta manera se ha conseguido cultivar en un ambiente muy xerófilo de fuerte evaporación y elevada insolación, localizándose estos cultivos en la parte más árida de la isla, dando como resultado uno de los paisajes más conocidos y espectaculares, como el ya mencionado de La Geria.

 

ENARENADOS ARTIFICIALES

Los enarenados están construidos por suelos cubiertos con lapilli (cenizas volcánicas) Su finalidad es la de conservar la humedad del subsuelo. Se limpia el suelo de piedras para cultivar y sobre este se pone una capa de lapilli de 10 a 15 centímetros. El suelo puede mantener la humedad incluso doce meses después de las últimas lluvias caídas, obteniéndose unos rendimientos agrarios comparables a los del regadío, con precipitaciones que apenas superan los 100 mm anuales. El cultivo predominante es la cebolla, pero también se dan el melón, la sandía, los boniatos, papas, legumbres, millo y otros cereales. La variedad de cultivos que se han ido adaptando al agrosistema lanzaroteño hay que relacionarla directamente con su aislamiento tradicional, lo que ha provocado la necesidad de una cierta autarquía en lo que a la producción de alimentos se refiere. Además, el agotamiento de los suelos que originan el cultivo de batatas, sandías o melones, exige rotaciones con leguminosas e incluso barbechos. Lanzarote se presenta como un espacio en el que ha sido necesario la adaptación de las semillas a un medio sumamente árido. Baste recordar que tanto los boniatos como la sandía y el melón, son cultivos de origen tropical (África Central e India Monzónica), muy termófilos y que absorben bastante humedad. La adaptación al medio insular se pone de manifiesto también en algunas variedades de papas, así como una variedad de millo (millo enano, de bajo porte y singular sistema radicular). La cebolla es el cultivo más extendido debido a su alta productividad que se debe, en parte, al intercambio de semillas con otras islas. Los enarenados artificiales también juegan un papel importante en la lucha contra la erosión, al permitir la infiltración del agua de lluvia, evitando la escorrentía. Las dificultades de los enarenados radican en su escasa vida media, de 15 a 20 años, al cabo de los cuales hay que renovarlos pues se ha mezclado la ceniza con la tierra. A ello se añade el problema del laboreo (abonado) y el tratamiento de plagas.

DESCRIPCIONES AGRONÓMICAS DE LOS CULTIVOS ENARENADOS

Es común observar al llegar la primavera, en las orillas de las playas o cauces de barrancos, la emergencia de pequeñas plantas de las más variadas especies, principalmente gramíneas, reproducidos por semillas y transportadas allí por la acción del viento, el agua, las aves o el hombre, pudiéndose apreciar cómo determinadas especies prosperan y otras no, al ser distintas sus exigencias en lo que al medio ambiente se refiere.

Los ejemplos que nos ofrece la naturaleza han sido llevados a la práctica por el hombre, que proporciona a las especies que cultiva los medios necesarios para su desarrollo. Si el hombre no suministrase a sus cultivos agua y fertilizantes adecuados, una vez agotadas sus reservas almacenadas en las semillas, morirían irremediablemente, como ocurre con la mayor parte de las especies que accidentalmente se desarrollan en eriales o dunas, pero ¿qué ocurre con la vegetación que nace y se desarrolla en medios tan inhóspitos como rocas, malpaíses y arenales, sin ninguna clase de cuidados?

Las rocas se han ido meteorizando, desmenuzando y entre sus fisuras se han ido acumulando esas partículas de arena, a las que se ha ido agregando polvo, proporcionando el ambiente necesario para la germinación de plantas que cubren el suelo, dependiendo su posterior desarrollo si las condiciones de humedad que le aporte el terreno, periodicidad de las lluvias, elevada humedad atmosférica, etc. Su sistema radicular se desarrollará en las fisuras de las rocas y allí ira encontrando las reservas hídricas que en días de lluvias se infiltra hacia capas más profundas.

Estas explicaciones nos han permitido ver como las semillas germinan y se desarrollan en capas de materiales sueltos, en espesores de centímetros, decímetros y metros. Cuando las plántulas se desarrollan en ambientes aparentemente inhóspitos, tales como la roca y la arena, su sistema radicular se desarrolla y aprovecha las reservas de agua que se encuentran en las fisuras de las rocas.

¿Las arenas siempre actúan así? En algunos casos las arenas se manifiestan con gran eficiencia en el aprovechamiento de la simple humedad atmosférica y de cultivos desarrollados en arenas, en zonas en que las precipitaciones son tan escasas que apenas alcanzan una media anual de 145 mm. Se conocen años que no llegaron a totalizar los 35 mm. No obstante, su productividad es similar y muchas veces superior a la de zonas de buenos suelos y precipitaciones anuales superiores a los 1000 mm como media anual. Hemos visto cultivos de tabaco, vid, boniatos, papas, legumbres, higueras, membrillos, etc. desarrollados en arenales de espesores que oscilan entre centímetros o metros.

PROCEDIMIENTO VESPERTINO EN DÍAS SIN NO LLOVIZNAS O LLUVIOSOS

Establecer una red de recipientes sencillos en lugares donde vaticinamos el depósito de rocío o serenada en cantidades notables al amanecer sobre obstáculos a ras de suelo. Es conveniente colocar varios recipientes y así promediar las observaciones.

– Medir la superficie circular del recipiente receptor de la precipitación de rocío

– Introducir en el interior del cristalizador una cierta cantidad de parafina líquida teñida con sustancias lisocrómicas notablemente menos densas que el agua atmosférica.

– Pesaje en una balanza de precisión el cristalizador en instantes anterior de su colocación al aire libre en un lugar horizontal cercano al suelo y completamente aislado de obstáculos u otros elementos que puedan variar el contenido líquido; ejemplos animales que intenten calmar su sed y sean capaces de ocasionar pérdidas.

– Selección de los días. Descartamos situaciones meteorológicas de las tardes lluviosas, calinosas, ventosas o cuando el observador tiene una sensación térmica de exceso de calor o notable frío. Debemos seleccionar en cualquier época días de características meteorológicas normales, representativas de los periodos vespertinos y nocturnos a lo largo del año.

– Instalar cerca del lugar de experimentación un pluviómetro Hellmann. A primeras horas de cada día verificamos el contenido acuoso de su envase y comprobamos que no ha habido precipitaciones verticales apreciables. En la situación de captación de agua en el interior de depósito del pluviómetro debemos rechazar esa observación diaria. Debemos tener en cuenta la posibilidad de rebosamiento de agua en el cristalizador, con la consiguiente pérdida de parafina.

– Cada mañana anotamos en la libreta de registro diario, el pesaje del cristalizador aunque aparentemente no observemos contenido acuoso atrapado en el fondo del cristalizador y la capa tintada. La precipitación de rocío se consideraría la diferencia de pesaje vespertino y matutino. Es conveniente no agitar en exceso el cristalizador.

– En la situación que observamos la existencia de una cantidad de agua apreciable, atrapada durante el periodo nocturno sin precipitaciones verticales “normales” podemos considera la existencia de precipitación de rocío notable. La evaluación la podemos considerar por dos procedimientos:

a) Diferencia de pesaje entre los instantes matutinos del día en curso y vespertino de la tarde precedente. La lectura la expresaríamos en gramos.

b) Con la pipeta graduada retiramos cuidadosamente el contenido acuoso retenido por la capa de parafina tintada que flota sobre la precipitación y efectuamos la medición hasta asegurarnos la inexistencia de agua. La lectura acuosa se expresaría en mililitros. Es aconsejable no agitar el cristalizador e inclinarlo para que en el extremo inferior decante la precipitación.

c) Por razones obvias, la cantidades numéricas anotadas deben coincidir

d) La precipitación de rocío debemos expresarla en referencia a una superficie terrestre horizontal de un metro cuadrado.

e) Proponemos efectuar observaciones hidrológicas diarias en intervalos de diez días consecutivos que cumplan las condiciones anteriormente propuestas; periodos invernal, primaveral, otoñal y dos intervalos en el verano. Una cincuentena de mediciones diarias durante un año; así como, elegir varios envases domésticos con tapas plásticas que faciliten la recogida de muestras, ejemplo los frigoverre o tupperware; de este modo, el observador efectuaría el pesaje de varios envases diarios en una misma jornada y no estaría tan sujeto al proyecto de investigación.

f) Las mediciones sencillas de precipitación de rocío son desconocidas en los ambientes científicos internacionales.

GALERÍA DE IMÁGENES DE CULTIVOS ENARENADOS

Fuente: www.agrolanzarote.com 

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