Floración hermafrodita del palto: hoy “hembra”, mañana “macho”

13 Diciembre 2016
El aguacate, aguacatero o palto, de nombre científico Persea gratissima o Persea americana, es un árbol frutal centroamericano de la família de las Lauraceae del que se cultivan tres razas: mexicana, guatemalteca y antillana, con muchos híbridos naturales entre ellas que han dado lugar a múltiples variedades. En general los cultivares mexicanos resisten mejor el frío que los guatemaltecos y antillanos. En condiciones óptimas de cultivo el árbol del aguacate nacido de semilla puede superar los 20 metros de altura, encontrándose algún ejemplar silvestre que alcanza los 30 metros. Los ejemplares injertados son mucho más bajos, lo cual facilita la recolección de sus frutos. En las últimas décadas el cultivo de las variedades de raza mexicana se ha extendido por muchos países con clima subtropical y mediterráneo sin heladas, en especial en zonas costeras.
El aguacate tiene flores hermafroditas que evitan la autofecundación de una manera muy inteligente. Las flores se abren en dos fases perfectamente separadas en el tiempo. En la primera fase todas las flores de un mismo árbol se abren como femeninas con el pistilo receptivo al polen de otros árboles, pero con los 6 estambres sin desarrollar para que su polen no pueda fecundar al propio pistilo. Estos detalles se ven perfectamente en ésta y en las siguientes imágenes. Recomiendo ampliar las fotos con un doble click.
Las flores del aguacate son poco llamativas. Carecen de pétalos. Los órganos sexuales están rodeados por seis sépalos amarillo-verdosos con un estambre en cada uno de ellos. Para atraer a los insectos polinizadores cuentan con tres nectarios anaranjados situados entre los estambres y el ovario. Con su néctar las abejas producen una miel oscura con un sabor muy peculiar. En las plantaciones de Málaga, Granada y las Islas Canarias se producen grandes cantidades de miel de aguacate con denominación de origen protegida.

En esta otra flor en fase femenina se aprecian perfectamente todos los detalles. En el centro se ve el ovario engrosado de color blanco del que sale el  pistilo que acaba en el estigma receptor del polen. Rodeando el ovario están los tres nectarios de un vivo color anaranjado, seguidos por los seis estambres en cuyo extremo se encuentran las anteras repletas de polen aún inmaduras.

Acabado el día de la primera fase de la floración el estigma femenino se cierra herméticamente y las anteras de los estambres masculinos empiezan a madurar, de manera que al salir el sol al día siguiente todas las flores del mismo árbol entran en la fase masculina de su floración y las anteras se abren para que los insectos polinizadores se impregnen con el polen y lo lleven hasta la flor de otro aguacate que aquel día esté en fase femenina. De esta manera es casi imposible que el propio polen fecunde al estigma, con lo que se evita la endogamia que llevaría a la degeneración de la especie perpetuando genes regresivos.

Aquí podemos ver tres flores en fase masculina con los estambres maduros que se han estirado y levantado para que los insectos golosos del néctar de los nectarios se impregnen con el polen de las anteras.

De alguna manera misteriosa que todavía no ha podido ser explicada todos los individuos de un mismo cultivar se ponen de acuerdo para florecer en la misma fase a dias alternos. En las grandes plantaciones de aguacates o paltos se suelen sembrar cultivares distintos entremezclados, pues si se sembrasen todos del mismo cultivar florecerían todos en la misma fase y ninguna flor sería fecundada con lo que no darían ningún fruto.

En las plantaciones de aguacates de un solo cultivar, para conseguir que fructifiquen, se recurre a la siembra aleatoria de algunos ejemplares bordes nacidos de semilla, es decir, híbridos sin raza, cada uno de los cuales florece en una fase distinta, de manera que se asegura una buena polinización cruzada, ya que sea cual sea la fase de la floración de los aguacates de la plantación siempre habrá varios aguacates bordes floreciendo en una fase distinta, aportando el preciado polen a través de las abejas y otros insectos.

En este tipo de frutal se comprende perfectamente la importancia de las abejas como polinizadores, ya que sin ellas muy pocas flores serían fecundadas y los frutos serían muy escasos. La fumigación con pesticidas en plena floración sería catastrófica para las abejas y para la productividad de los aguacates.

Flor de aguacate en fase masculina. Los sépalos se han inclinado hacia abajo para dejar bien expuestos los estambres y facilitar así la impregnación con polen de los insectos. En esta segunda fase los tres nectarios siguen produciendo abundante néctar para atraer a los polinizadores hacia las flores.

Otra flor de Persea gratissima en fase masculina. Si el ovario ha sido fecundado con el polen de otro aguacate en pocos días empezará a aumentar de tamaño y cambiará su color de blanco a verde. Con el paso de los días su peso doblará el largo pecíolo hacia abajo y el fruto adquirirá el aspecto de un testículo. Precisamente el nombre de aguacate, ahuácatl, viene del antiguo idioma azteca náhuatl y significa testículo. La palabra guacamole, ahuacamolli, también proviene del idioma náhuatl y significa salsa de aguacate. Durante el Imperio Inca el cultivo del aguacate se extendió hacia el sur y los incas que hablaban en quechua le dieron el nombre de palta, de ahí que en América del Sur le llamen palta al fruto y palto al árbol.

Mismo brote de flores fotografiadas el día 2 de mayo en fase femenina y al dia siguiente en fase masculina. (Recomiendo ampliar la foto con un doble click para apreciar mejor los detalles).
Y aquí tenemos el resultado de esta curiosa floración en dos fases, un hermoso ahuácatl o palta con una semilla siempre híbrida, que si se siembra dará lugar a un imponente árbol que tardará unos 12 años en dar sus primeras flores y unos 15 años en producir los primeros frutos, ya que durante los primeros años las flores suelen caer sin llegar a fructificar.
Los frutos pueden ser redondeados o alargados, con la corteza verde o morada, lisa o rugosa y su peso puede ir desde unos 50 gramos en los aguacates enanos sin semilla hasta más de un kilogramo en algunas variedades de Puerto Rico.

Fruto híbrido de uno de mis aguacates bordes. Nació de una semilla de un fruto de corteza negra muy rugosa de la variedad Hass que compré en el mercado. Tras comérmelo tiré el hueso junto con otros desechos de la cocina junto a una pared del huerto y sorprendentemente germinó sin problemas, hundió su poderosa raíz en la tierra y ahora es un árbol de más de tres metros que ya lleva años dándome estos frutos pequeñitos de piel morada y lisa. La pulpa es deliciosa.

Fuente: Jardin-Mundani

www.portalfruticola.com

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