Chile: Bancos de alimentos y la comida desperdiciada
19 Febrero 2016

En Chile no existe una ley que delimite el actuar de productores, comercializadores y supermercados frente al exceso de alimentos y que finalmente no se vende. En Francia se acaba de aprobar una ley al respecto el pasado 8 de febrero para los supermercados, la cual los obliga a donar la comida restante en buen estado a bancos de alimentos e instituciones benéficas.

¿Cuál es la situación en Chile? No existe una normativa que legisle el tema, pero tanto en el país como en Latinoamérica existen entidades que se dedican a reunir los excesos de alimentos para darles una mejor vida que el desperdicio.

Se trata de los bancos de alimentos, que reciben alimentos de empresas productoras, comercializadoras y distribuidoras bajo diferentes normativas tributarias. Los bancos de alimentos son instituciones que rescatan alimentos aptos para el consumo humano con el fin de combatir el hambre, mejorar la nutrición de la población más vulnerable y evitar el desperdicio de alimentos. Su misión es ser un puente transparente y eficiente entre los productores, comercializadores y distribuidores de alimentos, y aquellos que padecen inseguridad alimentaria.

En México, por ejemplo, la normativa tributaria indica que las empresas solo podrán descontar de gastos el valor costo de los productos entregados si antes de destruirlos agotan todas las alternativas de dar estos alimentos a organizaciones sociales sin fines de lucro. Si destruyen sin antes ofrecerlos, deben asumir que su descuento de los gastos será considerado un gasto rechazado por la autoridad.

En Chile el impuesto que con que se grava un gasto rechazado es de un 35% y si existiera una iniciativa similar a la implementada en México, indudablemente, constituiría un desincentivo a la destrucción de alimentos.

Banco de alimentos en Chile

Red de Alimentos es una corporación privada, sin fines de lucro, que, en octubre de 2010 implementó el primer banco de alimentos de Chile en la Región Metropolitana y que, desde agosto de 2014, hizo realidad el primero en la Región de Bío Bío.

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Red de Alimentos, de Chile.

Esta corporación recibe y distribuye alimentos entre organizaciones sociales solidarias. Desde su creación, ha entregado cerca de 32 millones de raciones de comida, equivalentes a más de 11 mil toneladas de alimentos, beneficiando a más de 64 mil personas vulnerables, atendidas por las 134 organizaciones solidarias que son parte de la Red de Alimentos.

Margot Kahl, gerente general de Red de Alimentos nos cuenta cómo funcionan: “Contactamos, una a una a las empresas, explicándoles lo que hacemos y los beneficios que derivan de entregarnos los alimentos, en vez de destruirlos. Los principales son, reducir la inseguridad alimentaria de personas vulnerables, crear un menor daño al medio ambiente (reducción en eliminación de residuos, menor necesidad de uso de tierra cultivable, agua y recursos para producir alimentos, menos combustible en maquinarias y transporte, menos envases, etc.), ser una empresa que es socialmente responsable y poder descontar el valor del costo de los alimentos entregados de sus gastos.

La ex presentadora de televisión señala también que “es importante destacar que nosotros no recibimos ni distribuimos ‘sobras’, sino que sólo aceptamos alimentos que estando 100% aptos para el consumo humano que, por diferentes razones, dejan de ser comercializables. Los productos no comercializables son los que tienen pronta fecha de vencimiento, están mal rotulados, con etiquetas mal impresas, con promociones o licencia de uso vencidas, estacionalidad o aquellos que no tuvieron éxito en el mercado. Tampoco recibimos alimentos manipulados y/o vencidos (…) Evidentemente falta que se sumen más empresas a colaborar. De hecho, este año, nuestro desafío es involucrar a más empresas productoras de frutas y verduras, granos y legumbres”.

Kahl se refiere a la legislación francesa positivamente, pero señala que debería afectar a toda la cadena. “La Ley de Francia sólo se refiere a supermercados y lo deseable es que la legislación abarque a toda la cadena, es decir, productores, distribuidores y comercializadores de alimentos. En los países ricos, la mayor cantidad de alimentos se destruye en los supermercados y en el hogar, pero en los que no lo son, esta pérdida se produce mayoritariamente en los productores y distribuidores. Considerando que en el mundo, según estudios de la FAO, un 30% de los alimentos de desperdicia, la pérdida de alimentos en cada eslabón de la cadena es relevante y, por lo tanto, es importante que la legislación considere a todos los actores de la industria”, señala.

Y no es indiferente cuando se le pregunta por la importancia de esta iniciativa, señalando que “según los datos de la FAO, un tercio de la comida que se produce en el mundo se desperdicia. Si pensamos que en Chile el 70% de la población tiene $3.300 pesos diarios sin subsidios para cubrir todas sus necesidades, es un crimen que se destruyan alimentos que podrían alimentar a quienes más lo necesitan. Además, hay que pensar en el daño al medio ambiente que genera la destrucción de alimentos”.

Actualmente Red de Alimentos se rige por la Circular Nº54 y la Resolución Nº59 del SII. “Ambas acreditan la entrega de alimentos 100% aptos para el consumo humano, aunque no comercializables por alguna razón. Con esta normativa se igualó el tratamiento tributario de destruir alimentos con el de entregarlos a alguna institución sin fines de lucro, en ambos casos su valor costo se puede descontar de gastos”, sentencia.

Fotografía: Shutterstock

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